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¡Que las vacaciones de los hijos no se conviertan en una tormenta financiera para papá y mamá!

Se aproxima la época de vacaciones de los niños y muchos papás ya están presintiendo que se avecina una fuerte tormenta financiera. Pero no tienen de que alarmarse, los malos tiempos se pueden evitar y la solución está en sus manos.

Es cierto que las vacaciones generalmente impactan las finanzas del hogar al causar un aumento significativo de los gastos, pero resulta conviene dejar de creer que este es un patrón que se seguirá repitiendo año tras año y no hay nada que hacer al respecto. Es cierto que durante tales temporadas para muchos padres se hace más complicado llegar a fin de mes con dinero en el bolsillo e incluso, hay quienes deben recurrir al endeudamiento para cubrir faltantes de liquidez, pero en realidad, las culpables no son las vacaciones, sino la forma cómo elegimos sobrellevarlas.

Por esta razón, me puse en la tarea de estudiar y analizar el comportamiento de familias con niños en etapa escolar, especialmente cuando llegan las vacaciones y pude encontrar que existen muchas maneras de atender las necesidades de diversión y entretenimiento de ellos, sin que esto implique gastos excesivos y lleve a los padres a sentir que apareció un “agujero en el bolsillo” por donde se escapan de manera desconsiderada los recursos.

A continuación, quiero compartir varias de las excelentes ideas que muchos hogares han puesto en práctica y que han resultado fáciles de realizar, útiles, efectivas en lo que se refiere a la reducción de gastos de diversión y entretenimiento de los más jóvenes.

1. Juguetes con pilas o baterías

¿Alguna vez te regalaron para Navidad o por tu cumpleaños un juguete y olvidaron ponerle las pilas? ¿Lo recuerdas? Bueno, con seguridad no fue una gran experiencia.

Entonces, la primera recomendación para evitar que nuestros pequeños experimenten esa amarga sensación es ser cuidados a la hora de elegir los juguetes a comprar. Para eso, resulta muy útil aplicar la siguiente regla de oro: “Responder detenidamente el siguiente cuestionario antes de comprar un juguete para un niño”.

  • ¿El juguete que estás a punto de comprar necesita pilas?
  • ¿Cuantas y de qué tipo?  Una cosa es comprar un par de pilas AA y otra muy distinta es media docena de pilas Tipo D.
  • ¿Podría usar pilas recargables?
  • ¿Si las pilas se agotan, se pueden remplazar? Gracias a la Globalización, ahora tenemos a disposición miles de juguetes que duran lo que dura la bateria interna y cuando ésta se agota ¡Adiós juguete! no va más.
  • ¿Estarías dispuesto a comprar pilas sin que este gasto cause problemas económicos y/o emocionales?Si crees que sentirás alguna molestia, mi recomendación es que elijas un juguete que no necesite baterías y “santo remedio”.
  • En cualquier momento dale un vistazo a los juguetes de tus hijos. Si descubres que muchos de ellos no los usan por falta de pilas, es una señal que indica que eres el tipo de persona que prefiere juguetes no animados y la próxima vez que visites la tienda de juguetes, ya sabrás que pasillos no visitar.

2. Que no sea mucho de lo mismo

¿Te ha pasado que estas en el supermercado, ves que el yogurt de los niños está en promoción y compras una ración que alcanza para alimentar un batallón, todo porque era una súper oferta?

¡Bueno, a muchos padres nos ha pasado! El problema empieza cuando tus hijos ya no quieren saber más de ese dichoso yogurt y terminan papá, mamá, abuelos, tíos y hasta la visita disfrutando de la deliciosa bebida.

Los niños son de amores y odios con la comida; así que no resulta conveniente para tu bolsillo y tampoco para tu paladar comprar mucho de lo mismo o terminarás sacrificándote tu mismo.

Si has notado que usualmente estás comiendo muchos alimentos para niños o has tenido que tirarlos a la basura porque expiró su fecha de vencimiento, ¡cuidado! Es una alerta que tu “agujero” del bolsillo se está expandiendo. Estás experimentando una fuga de dinero que pareciera inofensiva, pero en el largo plazo puede no ser tan amigable. Una manera de extinguirla es ajustando la cantidad que compras al nivel real de consumo.

3. Los planes funcionan muy bien en casa también

Para muchos niños, ir al cine es un plan muy entretenido. Si ocurre una vez al mes está perfecto, pero si se convierte en una actividad altamente frecuente, por ejemplo, un par de veces a la semana inevitablemente impactará las finanzas de los padres pues entre las entradas a la función, las palomitas, algunas golosinas extra y hasta el transporte el gasto se vuelve notorio y pone en riesgo el equilibrio de cualquier bolsillo. Pero algo quizás mas complicado es que los niños terminarán no disfrutando las idas a cine a causa de una sensación de habituación e irán perdiendo el gusto por ese plan que inicialmente era de sus preferidos.

Por eso, una idea muy creativa que he visto que funciona muy bien es hacer el cine en casa. Hay muchas actividades que puedes realizar en torno a este plan, como delegar a un miembro de la familia que elabore unas boletas de la función, sugiéreles que improvisen las sillas con almohadas y cojines; incluso a los más pequeñitos diles que inviten a sus amiguitos (sus propios muñecos). Es cuestión de dejar volar un poco la imaginación y la de los niños para crear una experiencia increíble, divertida, de bajo costo y con alto beneficio emocional.

Recuerden que se trata de buscar alternativas para evitar gastos elevados, y lo bueno de este tipo de recomendaciones es que funcionan en cualquier momento, estando o no los niños en vacaciones.

Así como estas, hay miles de ideas creativas e ingeniosas para entretener a los niños; incluso involucrarlos a ellos en el proceso de ideación es fantástico porque los hacemos partícipes en el diseño e implementación de las buenas ideas, les enseñamos a trabajar en equipo y descubrimos sus gustos y preferencias (porque muchas veces las expectativas y deseos son de nosotros, los padres).

Por ultimo, vale la pena tener presente en todo momento que las salidas inconscientes, supuestamente inofensivas e imperceptibles de dinero, también conocidos como gastos hormiga o fugas de dinero, no aparecen solo en época de vacaciones, han estado allí por meses o años y las hemos creado nosotros mismos a través de nuestro comportamiento y forma de pensar. Pero siempre habrá manera de controlarlas, y evitar que se disparen, incluso en épocas en las que aumenta su posibilidad de ocurrencia.

María Piedad Valero

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